
Tener deudas no impide automáticamente cambiar tu nómina de banco, pero sí puede complicar el proceso según el tipo de deuda y con quién la tengas. Muchas personas se plantean esta posibilidad cuando quieren mejorar las condiciones que les ofrece otro banco o evitar que la entidad actual retenga parte de su dinero. Sin embargo, mover la nómina cuando existen préstamos o embargos requiere hacerlo con cuidado, ya que puede tener implicaciones legales y financieras importantes.
A continuación, analizamos qué ocurre si cambias de banco estando endeudado, en qué casos puedes hacerlo sin problema y cuándo puede no ser recomendable.
Cambiar la nómina de banco significa solicitar a tu empresa que el ingreso mensual de tu salario se realice en una nueva cuenta. En principio, esto es un derecho del trabajador, ya que puedes cambiar la cuenta donde recibes tu nómina en cualquier momento.
Sin embargo, si tienes una deuda pendiente con tu banco actual, este puede ejercer su derecho de compensación, es decir, utilizar los ingresos de tu cuenta para cobrar parte o la totalidad de lo que le debes (por ejemplo, una cuota de préstamo o un descubierto). Por eso, algunos clientes deciden cambiar de entidad para proteger sus ingresos.
Antes de hacerlo, debes tener en cuenta tres posibles escenarios:
En resumen, cambiar la nómina no borra la deuda ni impide que se te reclame. Simplemente cambia el canal por el que recibes el dinero.
La posibilidad de mover tu nómina depende principalmente de a quién le debes el dinero y de las condiciones que tengas firmadas con tu entidad. No todas las deudas afectan del mismo modo: no es lo mismo tener un préstamo personal activo que un descubierto puntual o una tarjeta aplazada. En algunos casos, el cambio de banco puede hacerse sin ninguna consecuencia, mientras que en otros puede alterar las condiciones de tu contrato o generar tensiones con la entidad.
Si tus deudas están con un banco diferente al que te ingresa la nómina, no hay ningún impedimento legal para cambiar de cuenta. De hecho, muchas personas lo hacen para beneficiarse de promociones o mejorar la rentabilidad de su cuenta nómina.
Lo recomendable en estos casos es mantener un control estricto de los pagos automáticos que tengas domiciliados (como préstamos o recibos) para evitar impagos accidentales tras el cambio.
Además, algunas entidades ofrecen ventajas por domiciliar la nómina, como eliminar comisiones o mejorar el tipo de interés de una hipoteca. En este contexto, conviene comparar las condiciones y revisar cómo el Euríbor puede afectar a tu hipoteca actual.
Aquí la situación cambia. Si tu deuda es con el banco donde tienes la nómina domiciliada, la entidad puede compensar el dinero de tu cuenta para saldar la deuda. Este derecho está regulado por el Código Civil y permite al banco cobrar automáticamente las cuotas de un préstamo o descubierto antes de que retires tu salario.
Si decides cambiar la nómina, el banco podría interpretar esa decisión como una pérdida de confianza o incluso negarse a mantener ciertas condiciones favorables en tu préstamo o hipoteca.
Antes de dar el paso, analiza si te conviene amortizar parte de la hipoteca o refinanciarla. En algunos casos, puede ser más beneficioso reducir el capital pendiente y renegociar el préstamo que mover la nómina.

Si tienes un embargo judicial sobre tu nómina, cambiarla de banco no evita que te lo apliquen. La orden de embargo se comunica directamente a la empresa y al banco donde se ingresa el dinero, pero si abres una nueva cuenta, la administración o el juzgado puede detectarla igualmente.
Asimismo, las entidades financieras están obligadas a colaborar con las autoridades y bloquear los fondos embargables (el importe que supera el salario mínimo interprofesional, actualmente 1.134 euros en 2025).
Los riesgos principales de mover tu nómina en estas circunstancias son:
Si tu situación económica es compleja, lo más recomendable es buscar un acuerdo de pago con la entidad o solicitar una reestructuración de deuda, en lugar de cambiar de banco sin resolver el problema.
Cambiar la nómina puede ser una buena idea o un error, según tus circunstancias. Aquí tienes algunos criterios para decidir:
Conviene cambiarla si:
No conviene cambiarla si:
Antes de tomar una decisión, haz un repaso completo de tu situación financiera. Puedes consultar recursos útiles sobre finanzas personales y estrategias para mejorar la gestión del dinero.
También conviene revisar aspectos fiscales y cómo ciertas decisiones pueden ayudarte a optimizar tus recursos. Si te interesa este tema, te recomendamos este artículo sobre cómo pagar menos impuestos de forma legal.
En algunos casos, si lo que buscas es simplemente aliviar la carga de la deuda, existen alternativas más efectivas, como amortizar parcialmente el préstamo o solicitar una carencia temporal. Estas estrategias, combinadas con una buena planificación, pueden ofrecerte estabilidad sin necesidad de cambiar de banco.
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